Aislado y furioso. Supo lo que era el rencor, la mancha de aceite en el tejido de la carne. No podía ser sangre ni alcohol: nada se parecía al estertor insólito del rechazo a toda costa. Algo así como un selector de bobinados mal calibrado, venas entrelazadas aplastándose unas a otras hasta la constipación de la mente. Caracas , sol de mayo, Yosemite, liturgias, cebras disidentes y vasos de plástico duradero; almejas, sonares y radares, maravillas varias de lo no creado junto a un gran queso robot y el hueco por el que se escapa la docilidad para transformarse en el redoble sordo de un bombo andino. Mientras tanto seguía supurando lagartijas envenenadas, cáñamo para la droga incierta y cultivada junto al vocablo meloso de la meretriz indecorosa y deseable. Algún evento rociado de hilachas suspendidas como aguas vivas muertas en la playa pareció canibalizar la existencia de todos y él, que se creía inmune, sufrió el abandono y la pérdida de su nido con un relajo que le dio asco i...
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Reflexionar a través de la escritura es difícil. No veo ni encuentro la forma de hacerlo sin que se interponga con más o menos sutileza, el duende de la arrogancia, la cruel hada del desprecio, el oso devorador de todo lo creado, un millar de entes diversos con opiniones divididas sobre cientos de tópicos desconectados entre sí y sin más en común que el ruido atroz de todas la voces discutiendo, polemizando con argumentos y aún gritos histéricos para imponer un punto en particular. Supongamos que puedo por un acto de voluntad minimizarlos hasta el extremo de la insignificancia en una tarea a prueba del ego y logro que su mudez. Surge allí un demonio ya de otra calaña, más antiguo, más adulto, menos juguetón y me pregunta con el sutil truco de usar mi propia voz: ¿Quién me leerá? ¿Qué opinarán? ¿A quién seduciré? ¿Me considerarán genial o al menos no un imbécil irremediable? ¿Qué frutos rendirá en el futuro? ¿Me pedirán cientos de artículos y podré vivir de la escritura?...
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Criaturas monstruosas y a la vez espléndidas, aterradoras y hechizantes como los peces dorados que saltan en el mar embravecido mientras a la lejanía las aguas son visitadas por relámpagos ardientes. Una belleza sobrenatural y dolorosa. Moradas de tez, los ojos como espirales de zirconio y cobalto. La maravilla de los labios más perfectos del universo, tan rojos como el centro del sol, las Megrófenas devoraban sirenas al atardecer. No eran más grandes sino más audaces, perversas y lascivas, lo cual es ya mucho decir. Antoneto Masálida dice en su “De Megrofeanensis in mare Atlanticus” que aquellas criaturas reinaban sin oposición en el fondo del océano. Creadas por un hijo no reconocido del mismísimo Neptuno, fruto de su relación con una humana de nombre Aídelia, ellas tenían piernas en lugar de cola de pez. Por una extraña cualidad de sus columnas, se contorsionaban de tal manera que convertían su cuerpo en turbinas vivientes y nadaban a velocidades superiores que cualqui...
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La autora, Sabrina Van der Lasta, confirma en su libro "Las ausencias de Gabriel Virasoro" la teoría hasta ahora solo repetida en las redes sociales de que el intento de suicidio de Adabel Vallares no fue tal sino que habría sido una maniobra de encubrimiento por parte del cartel de "la Boli" para distraer la atención de los medios sobre la cuestión esencial que desvelaba a la ciudadanía en ese momento y que no era otra que el desvío de información central para la recusación del fiscal Nebeldian en el caso en el que fuera acusada la viceministra Aída Carbatta a la cual se le habría prometido una cuenta en Suiza y el secreto sobre la cuestión en la que según el agente doble involucrado, conocido como Aitor "el dron" se le habría tendido una trampa mediática a través de la difusión de fotos privadas en las redes sociales en las que salía desnuda en una gran orgía lo cual fue desmentido luego por su secretario privado argumentando que si bien había estado p...
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Acabo de vomitar hasta el alma. Un líquido rojo, deshecho, fibroso y caleidoscópico que se funde en las aguas del destierro. Ya no alcanzarán los camarones y las limas a herirme con felicidad ni lánguidas piernas cargarán las lágrimas por las colmenas de cristal. Terso es el aire como diáfano el espectro de tu mirada lejana posada sobre nuestro pasado. En el intersticio diminuto flota el deseo y la nada y muere un corazón amante. El estandarte blanco con la insignia pactada flamea en la gélida madrugada previa a la guerra. Lo innumerable se hace presente por entre tu sonrisa carmesí y mis arrugas incipientes. Puro corazón blandiendo llamas de lava. Ruedan como tábanos alrededor de la sangre. Elemento esencial en la boca negra y escarchada que se cierra sobre las heridas con hambre de libertad. Pasarán los años del capullo y talvez nos encontremos de nuevo, revividos como brisa fresca en el amanecer de todos los tiempos. en la bahía donde los barcos celestes parten hacia la co...
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Impregnado. Luego de la radiación de rayos L-12 provenientes de la consola de manejo de la estación de suplementación de RAEL, Carlos sintió el calor carcomiéndole las yemas de los dedos, los bordes de los huesos y algo parecido a burbujas en las entrañas. Se le practicaron los análisis de rigor y el fallo no muy favorable fue: impregnado . Desde hacía varias semanas que venía trabajando al filo de la seguridad personal casi hasta el agotamiento, absorto en su propio mundo, ajeno al hambre y al sueño. Presentía la llegada de la información en forma de rayo iluminador, suponía que si seguía por esa vía, la idea madre se le haría carne y por fin encontraría la respuesta al secreto de la materia en el estudio de los cuerpos. Al saberse el diagnóstico fue quitado de su puesto en los laboratorios y fue recluido en las habitaciones de descanso, recubiertas con plomo y vanadio. La impregnación era como una maldición, todos sabían que podía suceder pero nadie realmente creía que le...