FRAGMENTOS EXQUISITOS DE TEXTOS PERDIDOS, DESCONOCIDOS O IGNORADOS
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AQUELLAS PALABRAS DESLUMBRARON AL VIEJO. SINTIÓ EN SUS HUESOS EL DEVENIR DE LOS TIEMPOS. Y YA CANSADO Y CON EL ÚLTIMO ALIENTO, TOMÓ CORAJE PARA GRITARLE AL CIELO.
El río se comportaba, como siempre, de un modo perturbador. El cielo se fragmentaba en escamas y reflejos brillantes como rubíes interrumpían el azul cerúleo que entintaba todo. La noción de tiempo se tornó difusa. La expectativa por el tornado mantenía a las personas en un extraño estado de arrobamiento. Fascinación y pavor de la mano y al mismo son. Algunos querían quedarse para ser testigos de un acontecimiento único mientras que otros estaban allí como paralizados por una serpiente de nubes. Nada parecía indicar peligro. Solo la rara combinación de calor y viento conformaban una extraña sensación de lugar perdido como si la tarde se prestara a la tragedia. Sin embargo, todos seguían allí, expectantes. Nadie quería perderse la visión de lo que por las radios se estaba llamando “un acto de Dios”. Los remolinos cuánticos eran apenas conocidos por la ciencia y habían comenzado hacía relativamente poco. Su brillante formación verde intenso tenía la propiedad de ser ...
Meridiano. Sereno. Mortal. El eje de significación de aquellas palabras grabadas en la lápida de Teodoro Wexler podía resumirse solo si se expusiera en forma detallada los acontecimientos acaecidos durante el verano del año mil nueve noventa y nueve. Teo, como lo llamaban prácticamente todos, era físico. Tal vez como una marca del destino o como una broma hacia sí mismo, Teo se encaminó hacia la teoría. Nunca eligió realmente. A los doce años lo llevaron a una prueba de aptitud y casi sin mediar tiempo estaba en la Universidad Tecnológica de Meridian, en Alabama cuando aún no le crecían vellos en el cuerpo. A los trece años diseñó un dispositivo para recalibrar el peso de los protones y así poder estimularlos para que giren a la velocidad deseada. Unos meses más tarde patentó una idea que de tan simple rozaba la genialidad: un artefacto que volaba, sin combustibles ni propulsión a base de de reacciones físico-químicas del armazón de la nave. En lugar de usar metales carbono o plás...