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La expresión en el rostro del Rey Olo era indescifrable, sus cachetes por lo general colorados y regordetes se secaron como una pasa de uva y el color viró al violeta más absurdo. Sus lacios cabellos dorados se tornaron verdosos y ensortijados como resortes enloquecidos. La nariz de perfecta y escultórica proporción se ladeó hasta convertirse en un hueco con carne colgando, laxa, blanca y muerta. Aquellos ojos por lo general vivaces y serenos explotaron como bombas subacuáticas y solo dos huecos sin sentido y rojos quedaron como testigos. Su boca en cambio permanecía bella y roja y habló con una paz rara vez perceptible en el planeta de los olos. No nos es permitido replicar aquellas palabras. Con suerte nos permitieron vivir y contarles esto: el ascenso de un nuevo monarca, la continuidad de la estirpe, miles de años condensados en segundos, el volátil momento buscando refugio en los corazones de los olos. Creo que un día de estos nos sacarán incluso las cadenas y dejaremos de com...
Si tenemos en cuenta que no existe una prueba clara de que hayamos vivido en alguna era preexistente y que el futuro es de lo más impreciso, estar vivo es un opción al menos aceptable. Will Weisman, 1998, ERRORES DECLINADOS, Ed Noros.
No me molesta vivir. LACONIO, 320 AC Biblioteca Arcadia cod. 345
Solo y casi ahogado me entrometí en la oscuridad. ¡Vaya atrevimiento! Sin deseos y casi sin hambre encaminé mis pasos hacia una gran torre que ardía con llamas infinitas. Pese al pavor me provocó ternura: era como participar de un evento de proporciones épicas y a la vez tan extraño como ver amamantar a un cervatillo. Del alto muro cayó un objeto. El magma salido de las entrañas de la tierra lo corroía todo. Por unos instantes infinitos pude reconocer a mi madre en uno de aquellos dioses violentos. Ella soplaba con furia y las piedras se estrellaban unas contra otras. Observé extasiado y vi a mi padre convertido en un un gran junco que partía de la tierra y crecía como un vendaval hacia el cielo. MIs hermanos flotaban en el éter y sonreían a la luz del amanecer apenas naciente. Luego la oscuridad total y absoluta. Relato en el vacío. ¿Acaso alguien me escucha? VIVIANA DELLA DE LUCA-HARDING, 1978 "LOS PESEBRES DE CAÍN" Ed. Paranassus
El lugar que ocupa la melancolía en el alma del humano es el del recuerdo de un pasado bello y perdido. LATANIA DE MALLÉ, 1768 "SUEÑOS Y CORONAS" Biblioteca Armenia
Se concentró, miró a lo lejos y preparó su ser para lo que él llamaba "el tour de la angustia", básicamente un enrevesado plan para sobrevivir. TULIO DECONIS, 1987 "CAPITULOS LAICOS" ED. FONEXIA
Franquear la puerta del más allá tiene un solo inconveniente y es que no nos dejan volver. A. PAULINO SOUZA, 1945. "CABEZINHA" Ed. Pull