En la orilla del espasmo y entre los poros de la angustia, distribuyó su poco agraciada capacidad de adaptación al mundo y se replegó sobre sí mismo como un gecko atolondrado. Respiró profundo sintiendo el frío intenso en el centro de su frente como si los pulmones su hubiesen ido de visita al norte del cuerpo. Había incienso en la sala y muchas velas encendidas, rojas, ámbar y algunas con brillantina de plata. Se sentó sobre una poltrona de cuero rústico y se durmió. Soñó que comía helado de fresa mientras flotaba entre las casas de su barrio sin ser visto. Su pierna derecha medía como cien metros y vestía un gorro de lana entretejido con espuelas de hierro. Su novia francesa lo despertó. Trajo albóndigas y dos tarros de miel que compró a una anciana del pueblo que solía venir hacia la primavera. Su primera impresión fue de alarma. No había salido aún de su estado sepulcral de pánico y horror continuo y de la incesante sensación de inutilidad y vacío pero había encontrado ci...
Entradas
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Lo curioso era que hasta el momento no podía comprender como existía tal cosa como un segmento del infinito. Trataba de imaginar la partición de un espacio sin límites y le parecía una aberración. Sin embargo, y para hacer los correspondientes cálculos requería de las matemáticas y éstas le presentaban la posibilidad de trabajar con partes aisladas. Supuso que aún siento una abstracción podía contener un aspecto concreto como si se tratara de una formulación de uso común para manejar conceptos más complejos pero luego se percató de que aquello era una trampa: si la totalidad sin principio ni fin podía ser particionada no había en su esencia una continuidad sino una serie de sumas de elementos y eso lo desesperaba. Era cierto sin embargo que tanto el espacio como el tiempo constreñían el pensamiento a solo cuatro dimensiones y aquello se sabía incompleto. Pensó entonces en sumar la condensación como una dimensión aglutinante y la imaginaba como la gelatina que comienza a tener forma a...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
WILLIAM FERRY live: "Y algo explotó. Sería tal vez el calor excesivo guardado por demasiado tiempo quemando las entrañas, aguardando el momento. Y algo desbordó. Acaso el museo de lágrimas ya no podía guardar tanta fuerza líquida, tanta pulsión de agua dulce y salada. Vaporosas sensaciones en la mente. Escurridizos pensamientos, quizás leves inclinaciones hacia el fondo de un lago de lava a la espera de su ebullición. Un conflicto que no es duda y una certeza sin estridencias. Resucitar siempre es un buen comienzo. Entre los excesos del calor y la necesidad de estallar en miles de gotas que ya no pueden ser contenidas por las duras paredes de cemento argumental, se genera nueva vida, brotes verdes en medio del invierno crudo. Bajo un sol aún tenue y ante la inminencia de la tempestad se descubre una fisura en el traje de amianto incrustado en las infinitas vueltas del cerebro y de pronto estalla la vida. En un tiempo previo al verde despertar de la estación much...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Y algo explotó. Sería tal vez el calor excesivo guardado por demasiado tiempo quemando las entrañas, aguardando el momento. Y algo desbordó. Acaso el museo de lágrimas ya no podía guardar tanta fuerza líquida, tanta pulsión de agua dulce y salada. Vaporosas sensaciones en la mente. Escurridizos pensamientos, quizás leves inclinaciones hacia el fondo de un lago de lava a la espera de su ebullición. Un conflicto que no es duda y una certeza sin estridencias. Resucitar siempre es un buen comienzo. Entre los excesos del calor y la necesidad de estallar en miles de gotas que ya no pueden ser contenidas por las duras paredes de cemento argumental, se genera nueva vida, brotes verdes en medio del invierno crudo. Bajo un sol aún tenue y ante la inminencia de la tempestad se descubre una fisura en el traje de amianto incrustado en las infinitas vueltas del cerebro y de pronto estalla la vida. En un tiempo previo al verde despertar de la estación mucho antes del solsticio y bajo ...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Pequeño habitante del reino animal, poco reconocida y apreciada, apenas nombrada y siempre perseguida por el cruel humano que ha hecho una actividad lúdica de desintegrarlas con sal. Húmedas y de una inteligencia más bien sencilla, lentas y poco agraciadas, las babosas no generan esa inmediata empatía que logran los perritos o las gacelas. No hay nada en ella que a primera vista se admire o enamore. Pobrecillas criaturas que reptan a velocidades tan ínfimas que escasamente recorrerán algunos metros durante toda su existencia. Su carencia de vértebras promueve una mezcla de disgusto e ira, que molesta e incita a la violencia en su contra. Si tuviesen grandes ojos o un suave pelaje serían o bien criadas como mascotas o por último cotizadas para algún fin práctico. Pero tampoco. No hay gracia en ellas, ni intento de comunicación aparente y posiblemente eso es lo que más irrita al humano: su desinterés por nuestra propia existencia. Son en ese sentido el peor espejo del mundo. Ellas no...