FRAGMENTOS EXQUISITOS DE TEXTOS PERDIDOS, DESCONOCIDOS O IGNORADOS
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
-
No se trata
de ser profundo sino de cavar hondo.
MARIVIABINDO,
1965 “RAGMA DU LUCES” (Ed. Raheshi)
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
Entradas populares de este blog
-
No sabemos lo que nos aguarda en las profundidades de la noche. Desconocemos el tamaño de la avaricia de sus habitantes. Apenas si intuimos su aliento espectral, su mirada aterradora, sus movimientos desconcertantes. Desde antes de que se contaran los siglos, han existido, ocultos a la luz, recubiertos con agrio estiércol pegajoso y húmedo, sin más noción de existir que la que tienen las piedras de los volcanes. Solo la abundante y lujuriosa percepción de un todo completo de humedad ardiente y estallidos de cera líquida que hace vibrar sus entrañas de peste y veneno. Allí, en las nieves sin derretir, entre el acero sin forjar, divididos entre la espera y el hedor de mil años que suman mil muertes, viven o mueren sin entender la diferencia y sin interés en conocerla. Solo comer. Alimentarse de algo o de alguien. Caminar sobre cadáveres aún burbujeantes de vida. No hay tanto mal como el que hierve en las entrañas de nuestras desilusiones. Un amargo resabio de tumbas pasadas por l...
Salió de a poco de una bolsa un tanto arrugada y por lo demás común como cualquier bolsa. Asomó con cautela, un poco por timidez y otro tanto por prudencia ya que sabía de manera instintiva que su presencia producía un curioso efecto en los humanos. Lentamente asomó su gran cabeza hasta la altura de los ojos y así alcanzó a mirar por encima para descubrir un mundo nuevo. Podría pensarse que estaba seguro de la impresión que iba a causar, pero no, el pequeño poseía la inocencia suficiente para mirar sin lastimar y dejarse agarrar sin perder su forma. Era de color marrón claro, y clara era su mirada, los ojitos redondos y libres. Suavemente se dejó tomar en manos de aquellos bípedos gigantes que cubrían sus cuerpos con implementos de colores y pisaban con sus pies enfundados. Miró con la transparencia de su raza y vio sonrisas, sinceras y llanas, limpias como vertientes de un magma cristalino del que nacen los sentimientos genuinos. Ese era el espejo, el sello de su presencia...
"El ciclo de la consumación constante de ficciones soñadas y creídas como válidas y certeras por la ciencia y las religiones ha dado como resultado el curioso caso de que los acólitos a la fe de la salvación se reúnan mucho y con fervor a soñar por un futuro improbable bajo un lema inconsistente con el objeto de inhabilitar el pasado mediante la panacea de un presente cuyo único motivo es el de seguir deseando y pidiendo por un porvenir difuso y neblinoso que aquellos que acaso llegaran a conocerlo y vivir para contarlo, se perderían probablemente en la imposibilidad, la tenebrosa oscuridad y la esperanza en algo o alguien que realizando un acto heroico o divino, los salve de hoy y para siempre de la miseria, la alucinación y la falta de propósito y si bien no sé como será el mañana, es casi seguro que no será en absoluto el paraíso que imaginan." LICIANA TERZIO, 1922 “CARTAS A MÍ MISMA” (Ed. Folly)