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Atormentado por los recuerdos, decidió dedicar su vida al olvido y para ello, día tras día y noche a noche rememoraba cada acto y cada momento y cada nervio y cada convulsión, con la esperanza infundada pero firme de que repasando uno a uno los tormentos y dulzuras que lo acosaban, lograría finalmente desintegrarlos. Su lista era larga y confusa. Anodinas reuniones y besos apasionados, almohadas tibias y rayos de luz verde en el cielo, relojes que no cesaban de torturarlo y miles de canciones destinadas al gran golpe final. También reprodujo con la linterna de sus atención encendida, los acosos del remordimiento y la impostura; reprodujo como un contador en sus libros, una a una las ofensas recibidas y se relamió con la maldición de su suerte pero también sonrió con sadismo con los triunfos y pequeñas victorias sobre algún enemigo o contra quien quiera que fuera que no le haya prestado la debida atención a su juicio tan merecida. Vio su infancia y como no pudo remarcar todo con rojo d...
Tantas veces se ha intentado conquistar el espacio exterior que me pregunto si no será un intento más bien patético de desviar la atención al hecho certero de que la acción sobre nuestro entorno inmediato y en la propia interioridad es de tal nulidad que intentamos escapar hacia algún lado en donde no podamos ser encontrados ni castigados. OKI NAMIR, 2012 "NOTAS A LA DISCORDIA" Ed. Fannegan, Berthis & Boiled)
Por cierto, siempre me he preguntado que es lo que lleva a un búho a soñar con los ojos abiertos. El sitio en donde se encontraron las plumas no parecía ser un lugar a donde los búhos optaran por ir, es decir, sin lugar a dudas, el ave fue llevada a la fuerza. La gran pregunta era para que y por quien. Sabíamos que había ciertas agrupaciones que se hacían llamar cuidadores del bosque que deambulaban por los caminos con fines que no llegamos aún a entender. Pero a pesar de ello, había una evidencia -aunque remota- que sus fines estaban mucho más allá de la conservación y cuidado de las especies nativas. Suspicaces y quizás asustados, pensamos lo peor. En los últimos meses había habido algunas desapariciones en circunstancias un tanto misteriosas. Dos niñas, un pequeño y siete muchachas se hallaban perdidos desde hacía un tiempo y todos tenían algo en común: caminaban por el bosque. No eran ricos por lo que descartábamos un rescate ni tampoco eran especialmente atractivas las muchach...
Hay un cruce, un espacio en donde confluye el juicio dominado por la razón y los espacios más sutiles de la percepción y en aquella encrucijada, en donde los portales se hacen blandos, se sientan a esperar, ansiosos los demonios, a sabiendas de que es precisamente allí en donde se pierden los mortales. VANAMARESA SUANDI, 1239 "ESTUDIOS DE MI TIERRA DE ALABÁN" (Ed. Nosse)
La percepción de la unidad de tiempo como estructura única de conjunción temporal es una aspiración muy humana por cierto; al punto que si acaso alguien la encontrase, su relevancia se vería festejada por toda la comunidad solo para en algún momento, quizás cercano, o tal vez lejano, la muerte se lleve todo, como siempre. EPIACLES, 345 AC "POLIS II" (Ed. Estudios Alejandrinos, Grecia) 
Como una bomba de alquitrán líquido, el espacio se curvó sobre sí mismo rompiéndose en millones de partículas que comenzaron a viajar por el vacío silencioso en busca de un lugar en donde alojarse. En la nada, inmersos en sus propios recuerdos de unidad con la indescifrable noche eterna, los pequeñísimos elementos de vida meta mineral se estrellaban con placer unos contra otros solo para comprobar que de cada golpe nacían nuevos y más fuertes compañeros de viaje. Un inmenso anillo de hielo giraba sin cesar sobre sí mismo atrayendo a un grupo hacia su centro. Las partículas, felices, livianas y hasta inocentes se dejaron atraer hacia aquel magma hirviente de hielo incandescente que las devoraba para crecer y tornarse más fuerte con cada pulsión de luz invertida que tragaba en un incesante movimiento. Los tiempos no eran tiempos sino espacios condensados. Lo mismo daba si la succión duraba cien millones de años que quince segundos. Lo que para nosotros -pequeños y humildes obreros d...
Siempre he sospechado de la  extraña actitud de la noche ante el avance del día; allí a mitad del viaje aparece el crepúsculo y su luz neutra y tramposa para poner en suspenso por un instante la consciencia, arrobándonos en su plenitud tan corta y vibrante que nos sumerge en la indefinida contemplación del cambio y todo para que no se note su venida y pueda entrar la oscuridad, sigilosa y artera, a robarse la luz otra vez más. CORDELIA SWAN, 1654 "ESCRITOS DESDE WÜRSTEMHEIM" (Ed. Editorial Mann-Riejer)