La nave se paró Detrás de un poste Y el hielo derritió tu rostro dulce Te sientes sin dolor Oscuro resplandor Un pacto entre los dioses Eras un águila Rica y costosa De trato especial Escandalosa El rayo alrededor Jugando a ganador Te vuelas sobre una alfombra Ya no reces a tus brujas con capuchas El piso triangular y tu afición al mar Encantos desenterrados Está triste el campeón Más no se nota Y como un camaleón En la derrota Se echa para atrás Detrás del antifaz Ardientes manos de lava A cabo de un ciclón Se intensifica Perfume de pasión Electrifica El cuento de un amor Se arrastra tras un sol Un podio para tu chica La galaxia siempre expande sus efluvios El juego ganador, tu risa en un clamor Las cartas sobre la mesa ¿Porque te quieres mal? Tu precio es alto Ese olor animal Pegando el salto Y borras con tu voz Las huellas de tu Dios El arpa ensangrentada No te alteres, ...
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El miedo al sábado Se intensifica De costa a costa y mas Se me hace incierto Y al cabo como ayer Me unto con tu miel Visiones encapsuladas El viento llora aún Como un centauro Abajo ciénagas Entre tus piernas La fuente del amor Sangraba de dolor Amores evanescentes Y una estrella Que se estrella Contra un puente Como una iniciación En la desolación Cortinas escandalosas Ella no juega más con argonautas prefiere rescatar perros de cromo Y nadie para armar la cárcel desigual Verdugos encapuchados Te mueves cómoda Entre las ruinas Y las cabezas de Cosacos dulces El ave del adiós Durmiendo entre los dos Turbantes efervescentes Y eran cientos Que bailaban Entre espejos buceando entre la sal El rastro de un animal Dos almas atormentadas No sé perder así Me encuentro inerte Con una furia azul Fosforescente El ámbar de tu piel Tus ojos siempre ven Los huesos intoxicados ...
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Desvió la mirada con una mezcla de pudor y picardía. Sus ojos contenían, detrás de su seguridad aparente, el recuerdo de muchas lágrimas derramadas. Sin embargo aún quedaba en ellos un destello de esperanza, algo parecido a la fe en que sus vivencias y golpes tendrían de algún modo una salida elegante, un puente al mundo de las posibilidades. Su cuerpo era atómico. Pulsante. Rebosaba de esplendor latente. Sus pechos apenas descubiertos y sus piernas blancas como leche de coco vibrando en el código secreto de la seducción y la sabia espera. Toda su inteligencia corporal elaboraba sinuosos movimientos que hacían que el aire se volviera casi visible como un océano inmaterial y se contorsionara como en los momentos previos a una tormenta. Su boca tenía la firmeza que brinda la inteligencia, el entendimiento inmediato del universo de los vocablos. Su cabello era extraño y de un claro color indefinible, la mano de la mujer interviniendo el éter. Observaba sin sonreír demasiado, un poc...
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Cruzó el ático. Caminó como un sonámbulo hacia la ventana, los brazos hacia adelante y los ojos cerrados. Un paso tras el otro. De pronto el vidrio estalló y desde la oscura noche emergieron cientos de gaviotas aleteando con furia y penetraron por el marco de la ventana como si hubiesen abierto una canilla de agua oscura y espasmódica. Celso abrió los ojos e inmediatamente se tocó el cuerpo para saber si estaba desnudo o si traía algo extraño encima. Las aves graznaban y se estrellaban contra las paredes y los muebles como enloquecidas. Miró a los costados para ver sangre en todas las esquinas y sobre la alfombra y las cortinas mientras que otras comenzaron a pelearse entre ellas arrancándose los ojos a picotazos y desplumándose unas a otras sin piedad ni propósito aparente. Celso observó paralizado el horroroso espectáculo de una especie de canibalismo furioso. Las plumas flotaban ensangrentadas y los pájaros utilizaban sus garras para destruirse, rasgar, arañar, clavar y desgarrar ...
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La hembra era un robot. Un androide, un replicante, una unidad AI, llámenla como quieran pero no era humana. Sus pechos perfectos y su piel tersa era de fibrocaína y sus ojos estaban hechos de brillantes piedras preciosas pulidas a la perfección por los maestros de la clonación, los constructores de neobots. Estaba construida de aluminio y fibra de carbono con implantes de cromo líquido en el centro de su cabeza. Inyectada con flúor rosa su cerebro maquinal mezclado con porciones de bulbos de carne, se expandía y crecía en potencia y vigor. La sangre fluía como el necesario líquido que era empujado por los sistemas de exclusas que habían diseñado y que llevaba como parte de sus implantes de caucho. No había músculos y sin embargo los sistemas de aire traccionado por bombas de viento se estimulaban con los sensores eléctricos dispuestos por millares en sus terminales sensibles como nervios. Los cabellos eran perfectas muestras de melanina artificial. Todo era perfecto hasta en lo...
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Cuando llegó aquel hombre pequeño de rostro ajado y se inclinó respetuosamente frente a mí, intuí que había llegado nuestro momento. Desde que partí de mi pequeño y amado país, aquel que se esconde entre palmeras de frutos dorados y cerros celosos del cielo, supe que no habría viaje alguno que valiera la pena si no volvía con un trato justo o con los brazos quebrados. Nos habían llegado noticias de un lejano y extraño país, un continente según decían, un mar de personas en el que todos los ojos escrutaban el futuro y apresaban al pasado en sus frentes milenarias. El encuentro casual con viajeros-sobrevivientes que recorrían el derruido mundo, nos reveló de una tierra gigante con un pueblo celoso llamada China, que contenía tantas almas como abejas todos los panales del mundo. Decían que era tan grande, tan inmensa, que albergaba un mundo dentro de sí misma. Nosotros solo conocía...